¿Es ético contar a una persona una experiencia sexual propia de cada uno? Prejuicio tenemos todos. Es decir, hay algo que tendremos que empezar a aceptar: Cuando los varones hablan, entre otras cosas, hablan de mujeres y cuando las mujeres hablan, entre otras cosas, hablan de los hombres. 

No es el caso de Mellisa. Ella, en vez de charlar con sus amigas, pensó en algo mejor: Publicarlo.
La idea que tuvo Mellisa en dar a conocer su diario íntimo para explicar los comportamientos que tuvo en su adolescencia, trajo un bochornoso debate ético y un nuevo género literario: la tendencia a contarlo todo.
El relato empieza describiendo sus ganas de tener sexo, explicando ordenadamente su vida sexual de los catorce a los veintiún años, contando experiencias y sensaciones que sentía con ellos y con ellas. Describiendo con detalles que le gustaba y que no.
Lo básico del libro, es que relata como llegó a tener relaciones de todo tipo y de todo género. Aparecen conceptos como: " sadomasoquismo", "lesbianismo", "fiestas" y muchas cepilladas…
Como el libro esta escrito en un formato personal carece de ironía. Está escrito en primera persona y abundan en el texto pequeños monólogos dado a conocer sus contradicciones, miedos o prejuicios.
Utilizando comparaciones y metáforas, los relatos más fuertes son a la hora de describir el acto sexual y sus sensaciones, abundando en el texto recursos de eufemismo.
No puntualiza la acción sexual en su acto, sino que la autora se explaya redundando en todos los adjetivos calificativos que se pueden encontrar a la hora de describir el coito. (Calor, llama, pasión, sudor, etc.)
Otro concepto es la fuerza literaria de la experiencia que tiene la historia, recurriendo al recurso de ficcionalizar el relato. Por lo tanto, si Mellisa hubiera escrito el mismo libro en tercera persona, sin decir que fue su propia experiencia, hoy estaríamos hablando de otra cosa y sin ningún lugar a dudas no hubiese tenido el impacto que hoy tiene. Posee una buena manera de expresarse y una forma clara de contar cronológicamente sus acciones sexuales, se puede notar que la autora quiere ser escritora y que tiene la intención de saltar a la fama con su controvertido libro. Pero, aun así ¿Es ético lo que hace? No sabemos como acabara la historia de Mellisa.
Alan Videla // 2º Periodismo


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